La región centroamericana frente la crisis alimentaria
La crisis alimentaria tiene el rostro de las personas excluidas en la región centroamericana.
Magda Lanuza y Omar Argueta
Los sistemas de producción y comercialización de alimentos, producto del modelo de crecimiento económico mundial, están en crisis. Las noticias, los eventos y los discursos hablan de la crisis de los alimentos.
En tiempos de libre comercio siguen siendo las grandes empresas agroindustriales que controlan los precios, la tecnología, la certificación, los canales de distribución, la fuente de financiamiento de la producción alimentaria, el transporte, la investigación científica, los recursos genéticos, la industria de fertilizantes, son las que imponen las reglas con que se comercian los alimentos. Mientras los estados en las ultimas décadas abandonaron al sector rural y campesino, la única resistencia con propuesta fue la del campesinado centroamericano empobrecido. Estos se quedaron con y en la tierra produciendo, sin apoyo, sin asistencia técnica, sin reconocimiento de la sociedad y a pesar de los huracanes y la sequia. Por otro lado, el consumismo se apodero en pocos anos del paladar y de la vista de quienes podían pagar por alimentos procesados y sobre empacados con apariencia de estar sanos e higiénicos. Es en medio de tanto modelaje alimentario donde las empresas se han aglomerado y proliferado que se da alerta de la crisis. Por su parte los gobiernos de la región no han tardado en analizar y dar respuestas. Después de todo lo que acontece será inminente rescatar la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación.
El fortalecimiento de la agroindustria después del DR-CAFTA
En la década de los años 80, muchos países no consideraban importantes las importaciones de alimentos. Esto porque las instituciones gubernamentales ofrecían asistencia técnica, controlaban los precios del mercado, e invertían en la producción de alimentos. Desde hace mas de 15 años esto cambio. El panorama ha cambiado totalmente por uno de dependencia total donde las empresas transnacionales juegan un papel predominante.
En Guatemala, MASECA es la de empresa de ADM de Estados Unidos que procesa el 95% de la harina de maíz, los granos provienen del mismo maíz. En el caso del trigo son cinco compañías que controlan el 95% de las importaciones, pero al final en el procesamiento solo una acapara todo el proceso; Molinos Modernos propiedad de la familia Gutiérrez quienes además son dueños de la transnacional de pollos CAMPEROS. En este país además se importa el 70% del arroz, el 40% del maíz, y el 95% del trigo. Mientras el Instituto Guatemalteco de Mercadeo, alquila sus instalaciones a las corporaciones de MASECA y de SINGENTA.
Desde marzo del 2006 Wal Mart Stores Inc. Alcanzo el 51% de las acciones de CARHCO. De esta manera empezó a cambiar el nombre de cerca de mas de 450 supermercados en la región por el de Wal Mart Centroamérica. Sin embargo, el modelo de esta gigante cadena estadounidense, no solo ha fortalecido la super cadena de supermercados. Wal Mart “ofrece la oportunidad” a pequeños y medianos productores de participar como proveedores. Para ello ha creado el llamado programa “Una mano para crecer”. En El Salvador, en Honduras y en Nicaragua cienes de cooperativas y de productores individuales se inscriben en las evaluaciones que hace la empresa. Después de ello, algunas pasan a la certificación. Esto incluye tener registro sanitario, inscripción legal del negocio, declaraciones de IVA, elaborar sus bienes bajo estándares de calidad y tener buen empaquetado y etiquetado, entre otros. Si el producto es bien aceptado por los consumidores y genera demanda, se convertirán en proveedores de Wal Mart mediante la división de Hortifruti. De esa manera las familias dejan de producir granos básicos y otros productos esenciales para alimentación de las familias, para entregar a los supermercados muchas veces productos exóticos.
Los gobiernos de la región
En mayo pasado los Ministros de agricultura junto a casi todos los presidentes de la región centroamericana, se reunieron el 7 de mayo de 2008, en Managua con sus colegas de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).La cita tuvo como finalidad discutir las opciones que tenía la región en el contexto actual para mitigar la inminente crisis. Ahí se analizo que la situación era impulsada por el aumento en el precio de los granos básicos y los combustibles. Para ello, acordaron aumentar las iniciativas de asistencia social y fortalecer los programas para buscar la autosuficiencia agrícola.
De manera especifica cada país concretizo las iniciativas. Guatemala: fortalecería un programa de entrega de fertilizantes y semillas para mejorar la producción de los pequeños agricultores. El Salvador: aprobó la institucionalización de la compra de granos básicos – frijoles - directa de gobierno a gobierno. Nicaragua: beneficiaria a unos 64,000 pequeños productores con insumos agrícolas y semillas para mejorar su producción. Honduras: implementaría un programa para beneficiar a 125,000 pequeños agricultores y prohibió la exportación de granos básicos como el frijol. Costa Rica: propuso que en los próximos dos años se duplique la producción de arroz, para suplir el 80% del consumo nacional y triplicar la cosecha de frijol y maíz para suplir el 70% de la demanda local con producción nacional. Estos compromisos además son asumidos en una declaración presidencial que llama a la soberanía y a la seguridad alimentaria en la región.
El ciclo agrícola del 2009 comenzó sin presupuesto para implementar estas medidas. El Consejo Agropecuario Centroamericano anuncio que se había estimado que la región requerirá para el ciclo agrícola 2008-2009 más de $646.9 millones en financiamiento. Según sus propios datos estos, no estaban totalmente cubiertos por los presupuestos gubernamentales. Según el CAC hasta en agosto faltaban $114.5 millones para garantizar las metas de la producción granera.
Según la Declaración de Managua de mayo de este año, al finalizar el 2008, la región debe afianzar la soberanía alimentaria. Se busca producir 83 millones de quintales de maíz y 9 millones de quintales de frijol. En la producción de arroz, el déficit es mayor, pues solo se producen un 48 por ciento de lo que se consume, es decir unas 480 mil toneladas. Esto indica que para satisfacer de más de un millón de toneladas que es la demanda para el consumo de la población, se están importando en la región más de 500 mil toneladas que llegan principalmente de Estados Unidos, aprovechando el régimen arancelario que tiene el CAFTA.
Los derechos
La bandera de la soberanía alimentaria después en momentos de esta llamada crisis recobra fuerza y urgencia. Desde que la Via Campesina iniciara tímidamente con el concepto, hoy desde ONGs hasta por algunos gobiernos retoman este planteamiento. Por lo tanto, para muchos pueblos este se ha convertido en la propuesta al sistema de control de la producción y consumo de los alimentos. Se plantea el derecho el derecho que tienen los estados de definir con autonomía su política alimentaria y agraria para poder suplir la demanda interna con producción nacional. Pero antes de llegar a esto se debe reconocer el derecho al acceso a la tierra, a producir y guardar las propias semillas, a producir sin abuso de agroquímicos, a consumir localmente e intercambiar las semillas. Este reclamo se plantea de distintas formas y en distintos rincones del mundo. Aunque para algunas instituciones internacionales no deja de ser un tema político, el recorrido de esta lucha toma validez cada día.
En tiempos de gran comercio internacional y de empuje de las exportaciones, se esta siendo necesario discutir la primacía de los derechos humano. La certeza casi comprobada de que el libre comercio se ha afirmado en la sociedad actual a costa de los derechos humanos, es una situación que con urgencia merece revisión para parar esta tendencia destructiva. Por lo tanto, los Estados al ser signatarios de Declaraciones vinculantes en el Sistema de Naciones Unidas, son sujetos a demandas por no cumplir con sus obligaciones y están llamados en primer lugar a garantizar la protección de los derechos humanos. En el caso del derecho a la alimentación, existe un marco establecido para que los Estados garanticen alimentos a su población, no solo en tiempos de crisis. El monitoreo de este derecho esta en manos del Reportero Especial para la Alimentación. Esta persona investiga e informa sobre las violaciones de los derechos colectivos e individuales. Luego cada gobierno esta llamado a aceptar las recomendaciones y a tomar las medidas necesarias. En el año 2009, se espera que el actual Reportero realice su visita para Honduras y Nicaragua. Aquí el papel de los movimientos y organizaciones sociales será indispensable.
Entonces si entendemos que la crisis de los alimentos, es en realidad una crisis de precios, inmersa en la anunciada crisis financiera, los pueblos están el derecho de exigir a los estados medidas urgentes para salvar de la desnutrición, la hambruna y la muerte a poblaciones enteras. Las tragedias provocadas por los especuladores de los alimentos y los conglomerados agroindustriales no la pueden pagar los sectores más indefensos de nuestras sociedades. Los gobiernos electos en nombre de los estados están obligados a garantizar el derecho humano a la alimentación y dar forma a la alternativa de la soberanía alimentaria de las familias, las comunidades y los pueblos. Los movimientos sociales y la sociedad entera esta llamada a exigir a las autoridades el cumplimiento de sus deberes y para ello tiene un marco legal, ético y moral para emprender las luchas que haya que iniciar en cualquier rincón de estas tierras.