Compañeras y compañeros de América Latina y el Caribe:
Se acerca una vez más el día 12 de octubre, de profunda significación histórica para nuestros pueblos y países, dada la incansable trayectoria de resistencia y construcción de alternativas que hemos forjado a lo largo de más de 5 siglos frente a los poderes coloniales, internos y externos, que han subyugado y expoliado nuestro continente.
Una vez más, el Grito de los Excluidos/as debe resonar por todo lo alto, denunciando a viva voz la miseria, el hambre y la falta de oportunidades que padecen millones de personas en todos nuestros países, mientras que el capitalismo global despilfarra millones de dólares para “salvar” a los bancos y a las grandes industrias automovilísticas; denunciando la persecusión de que son víctima los y las líderes populares, perseguidos por doquier por luchar a favor del pueblo; denunciando la destrucción de la naturaleza y la explotación de la fuerza de trabajo; denunciando la violencia contra los y las migrantes, asesinados y torturados cuando buscaban una vida mejor allende sus lugares de origen... Denunciar todas las formas de exclusión y violencia que todavía padecemos y, al mismo tiempo, ejercer nuestro derecho a la palabra para proponer a nuestros hermanos, tanto a los que luchan como a los que sufren pasivamente esta realidad, los caminos de transformación que puedan llevarnos a superar el actual estado de cosas en la construcción de un mundo donde los pobres de la tierra tengan libertad, justicia, trabajo y vida.