El anuncio por parte del Ministro de Seguridad, el Sr Oscar Álvarez, de solicitar un Plan Colombia para Honduras (1), es un componente de la campaña emprendida por la Sra. Hillary Clinton de intensificar la militarización en el continente, con el supuesto propósito de frenar el narcotráfico hacia los Estados Unidos.
A principios del mes de septiembre de este año, la Sra. Clinton señaló que los Estados Unidos busca implementar un Plan Colombia para México y Centroamérica (2). A pesar de reconocer las controversias causadas por esa iniciativa estadounidense, la encargada de la política externa de la administración Obama, insiste en presionar para que Centroamérica y México faciliten la militarización que conllevará el Plan Colombia.
Ante el inminente arribo a Honduras del Sr. David Johnson, subsecretario de Estado para Lucha Antinarcóticos, el Ministro Álvarez hace eco de la estrategia Clinton para el continente. Sin embargo, como es costumbre del Departamento de Estado, se evade efectuar un análisis de la raíz del problema permitiendo que el circo mediático alrededor de las drogas, evitando tocar el meollo de la actual crisis de violencia y ausencia de gobernanza que se respira en Honduras y países aledaños.



Durante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), América Latina y Caribe en mayo de 2010, se rubricaron dos Acuerdos de vital importancia para las relaciones biregionales: el Acuerdo de Asociación entre la UE y América Central, primer acuerdo de carácter biregional que suscribe la UE con América Latina y, el Acuerdo de Libre Comercio con Colombia y Perú, primer acuerdo multipartes suscrito por el bloque comunitario con países de la región, que incluye cláusulas esenciales de naturaleza política, como la llamada cláusula democrática, por lo cual deberá ser ratifi cado por los 27 estados miembros de la UE.