El movimiento mexicano de afectados por las represas

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La resistencia de comunidades y pueblos amenazados con el desplazamiento y el despojo por la construcción de presas comienza a posicionarse en los medios y en los ámbitos social y de defensa de los derechos humanos, por el avanzado nivel de organización de los afectados, agrupados en el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), que acaba de realizar su VII Encuentro Nacional en los territorios de los compañeros mixtecos y chatinos amenazados por el proyecto de presa Paso de la Reyna en la costa de Oaxaca.

La construcción de presas implica desplazamientos masivos. La constante ha sido la imposición a toda costa de los proyectos, desplazando de sus tierras, territorios y poblados a decenas o cientos de miles de afectados, pisoteando sus derechos. Por los fuertes impactos sociales y ambientales, los constructores, las instituciones promoventes de los proyectos y los tres niveles de gobierno se han valido de promesas, engaños y actos ilegales para que los afectados cedan los derechos sobre sus tierras o prometen pagos que nunca cumplen y en casos extremos llevan a cabo desalojos forzosos. Esta ha sido la tónica por mucho tiempo y en el mundo globalizado se ha endurecido con el papel asignado a nuestro país, como proveedor de recursos estratégicos, lo que ha generado la rapiña sobre territorios y recursos básicos comenzando con el acaparamiento de tierras y el dominio sobre el agua. La resistencia contra la construcción de presas deja al desnudo el nuevo proceso de acumulación capitalista basado en el saqueo y el despojo.

 

El Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas nace de la decisión de los afectados de distintos estados para integrar una resistencia unificada frente a la agresión. En México, las instituciones encargadas de abrir el camino a los capitales saqueadores, son la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) con el apoyo de la SEMARNAT como agente de ventas y permisos para el saqueo y de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) para validar el despojo de tierras. Estas promoventes gubernamentales entregan los proyectos a las grandes constructoras, sobre todo a través del esquema de Inversión Financiada con capitales contratados con la banca internacional básicamente a través de Pidiregas que vendrían a originar deuda pública millonaria que tendríamos que pagar todos los mexicanos. Por citar un caso, para hablar de montos, el presupuesto programado para el proyecto Presa La Parota, hoy suspendido por la lucha de los pueblos, era de mil millones de dólares.

 

El 1er. Encuentro del MAPDER se llevó a cabo en octubre de 2004 en Guerrero, en la resistencia contra la Presa La Parota. Con base en las experiencias compartidas por afectados de todo el país y la asimilación de la información vertida por organizaciones y expertos, se definieron los lineamientos de una lucha común en defensa de tierras, territorios y recursos naturales. Se comenzó a trabajar en un esquema de derechos. Se definieron las bases para una correcta defensa jurídica como respaldo de los movimientos en los terrenos penal y agrario. Se reforzaron lazos de cooperación con defensores de derechos humanos y se fijaron líneas de defensa de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales; además se integraron expedientes para ejercer derechos como pueblos indígenas. Se definió además la línea política independiente del movimiento y se adoptó como método fundamental de lucha, la movilización.

El MAPDER integra las resistencias contra los proyectos de presas, La Parota en Guerrero, Arcediano en Jalisco, El Cajón y La Yesca en Nayarit, Itzantún en Huitiupán Chiapas y los proyectos binacionales compartidos con Guatemala en el Río Usumacinta, la presa Benito Juárez en Jalapa del Marqués, Oaxaca, grupos de desplazados desde décadas atrás por las presas Miguel Alemán y Cerro de Oro en la Cuenca del Papaloapan, y quienes ahora enfrentan las mayores agresiones por los proyectos El Zapotillo en Jalisco y Paso de la Reyna en Oaxaca, además del apoyo a los desplazados por la presa Picachos en Sinaloa. Nuestros esfuerzos se centran en las resistencias locales que son diversas, con características propias y niveles distintos de respuesta y, a la vez, trabajamos en fortalecer el carácter nacional del MAPDER, definir su programa y estrategia nacionales y darle una visión de largo plazo que vaya más allá de los movimientos locales y acciones coyunturales. Deberemos avanzar en la discusión sobre el problema energético en general en tanto que la construcción de presas tiene un lugar estratégico en las definiciones sobre el control de la energía. Nos corresponde convencer de que la lucha contra las presas corresponde a toda la población.

La lucha ha rendido frutos. Arcediano está cancelada y La Parota suspendida por decisión de los pueblos. Las últimas agresiones recaen sobre El Zapotillo ante las declaraciones del gobernador de Jalisco y del director de la cuenca Lerma Santiago de la Conagua que afirman que no harán caso de las recomendaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y amenazan con expropiar a pobladores que se niegan a vender sus tierras y sus casas. En Sinaloa, los desplazados por la presa Picachos culpan al gobierno de la muerte de seis compañeros atrapados por fuego cruzado, muertos cuando regresaban del plantón en el Congreso local en el que exigían, junto con muchos más, el cumplimiento de compromisos y la indemnización por sus tierras inundadas.

Estamos invitando a la Exposición “Agua, Ríos y Pueblos” expuesta en el Bosque de Chapultepec, en la Cd. de México del 13 de abril al 5 de junio y a las actividades de la Agenda Ciudadana que se llevan a cabo en diferentes puntos de la ciudad. Además tenemos por delante la realización del III Encuentro Mundial de Afectados por las Presas que tendrá lugar del 1º al 7 de octubre de este año en Temacapulín, Jalisco, el pueblo en resistencia contra el proyecto de la presa El Zapotillo. Al MAPDER nos toca unir las voces de los afectados de todo el mundo. Vendrán representantes de 60 países para hablar de las afectaciones y también de las resistencias ante la depredación, el ecocidio y los daños sociales ocasionados por esos megaproyectos que son las grandes presas, generadoras de energía acumulable para las trasnacionales. Al Sur de México y Centroamérica les ha sido asignada la creación de uno de los grandes mercados de energía, como programa estratégico del Proyecto Mesoamérica, antes Plan Puebla Panamá. A los afectados por las presas nos toca visibilizar, además de enfrentar ese nuevo esquema depredador y de saqueo del capitalismo mundial.

Grito Mesoamericano